Ingresar al universo de I saw the TV glow es aceptar una experiencia hipnótica, incómoda y profundamente melancólica. La película producida por A24 no se limita a asustar; utiliza las dinámicas del terror psicológico para narrar el aislamiento y ese zumbido constante que representa el vivir una existencia que no se siente propia.
El horror del tiempo suspendido
La trama sigue a Owen, un adolescente que encuentra refugio en una extraña serie televisiva de culto de los sábados por la noche. Al igual que en su ópera prima, We're all going to the world's fair, Schoenbrun utiliza las pantallas y la cultura pop como portales de escape para jóvenes marginados. Aquí, el verdadero monstruo no se esconde en las sombras, sino en la inercia de aceptar una realidad prefabricada y el miedo paralizante a no despertar jamás.
"Para mí, el terror no radica en lo sobrenatural, sino en la tragedia de enterrar quién sos realmente y dejar que los años pasen de largo."
Un hito visual para el cine contemporáneo
Con una banda sonora icónica y una fotografía cargada de colores fluorescentes, la obra de Jane Schoenbrun se consolida como una de las piezas fundamentales de la visibilidad trans en el cine moderno. Al esquivar las narrativas de transición didácticas y los golpes bajos comerciales, el film logra retratar el quiebre de la disforia desde una mirada honesta, autoral y radicalmente poética que ya es un objeto de culto.